Una novela bajo sospecha: el escritor peruano David Silva defiende su autoría ante la polémica por la IA
El autor de Donde el agua trabaja, premiada en México, rechazó haber utilizado inteligencia artificial para escribir su obra, luego de que un informe señalara que el 99 % del texto habría sido generado con esta tecnología. Mientras la editorial Almadía revisa el caso, Silva asegura que entregará borradores, notas y documentos para respaldar su proceso creativo.
El escritor peruano David Silva Rojas salió al frente de las acusaciones que cuestionan la autoría de su novela Donde el agua trabaja, ganadora del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat. A través de un comunicado difundido el martes 27 de octubre, negó haber empleado herramientas de inteligencia artificial generativa para crear, redactar o revisar el libro. La controversia surgió tras un informe publicado por el diario español El País, que atribuyó a un detector de IA un resultado del 99 % de texto generado artificialmente.
Silva explicó que la novela nació de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que migran a Ica para incorporarse al sector agrícola. Según su relato, mientras transcribía entrevistas comenzó a escribir fragmentos en primera persona inspirados en las experiencias recogidas durante el trabajo de campo. Con el tiempo, esos textos se convirtieron en una historia que desarrolló mediante apuntes, decisiones narrativas y distintas versiones del manuscrito. El autor afirmó que conserva borradores, su cuaderno de notas y materiales de investigación, los cuales ha reunido para ponerlos a disposición de la editorial.
La editorial mexicana Almadía anunció una revisión detallada y suspendió las actividades relacionadas con la presentación de la obra mientras examina las acusaciones. El caso ha generado un debate sobre el uso de la inteligencia artificial en la literatura y la manera de verificar la autoría de un texto. Silva cuestionó que los porcentajes de los detectores se consideren pruebas definitivas sin analizar otros elementos. La novela fue seleccionada entre 2.204 manuscritos por un jurado integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, y obtuvo un premio de 415.000 pesos mexicanos. Hasta la información proporcionada, la editorial no había anunciado una resolución final.
La polémica en torno a Donde el agua trabaja deja una pregunta abierta para el mundo literario: ¿cómo demostrar el origen de una obra en una época en la que la inteligencia artificial puede imitar la escritura humana? Por ahora, el caso sigue en revisión y no corresponde dar por probadas las acusaciones ni considerar resuelta la defensa del autor. La documentación que presente Silva y las conclusiones de la editorial serán claves para esclarecer lo ocurrido.